20 de junio de 2021

Desromantizando con Ángeles Cruz

Que sano y refrescante resulta cuando lo estigmatizado, folclorizado y tantas veces manoseado sale del retrato del imaginario instituyente y nos presenta el cotidiano sin esos filtros impuestos. Esto último es parte de la impronta que nos ofrece “Nudo mixteco” (2021), película dirigida por Ángeles Cruz, que sigue la línea de renovación de trabajos audiovisuales sobre lo indígena, estilo que se aleja de los lugares comunes que el cine convencional ha impuesto.

La lamgen Cruz es mixteco y desde ese lugar nos narra con propiedad, autoridad y crudeza un tejido de cuatro historias que van hebrándose sobre el relato central de diversidad sexo afectiva indígena. Esas vidas paralelas (y en presente) son cruzadas por un funeral y un juicio que apuntalan esta historia de amor. Un romance lésbico que no acontece en un pride de alguna capital europea, ni se cruza con los clásicos eslóganes; aquí no hay épica personal más bien el mérito de la colectividad.

Y ese es otro aspecto a destacar; el rol de la comunidad. No hay una mirada de etnógrafo francés del XIX (que permanece tristemente vigente), Ángeles opta por comunicarnos historias que sacan al indígena de los clichés y escenarios estáticos donde prima el paternalismo y el exotismo. Aquí se habla de lesbianismo, trasgrediendo esa visión heteronormada del indígena. Aquí se habla de mujeres fuera del esencialismo del eco-feminismo, mujeres que protagonizan historias de duras decisiones, quiebres, que están (muchas veces) deslegitimadas por su entorno. La mujer con atuendos tradicionales, que se muestra incólume cargando el peso de su pueblo no es característica de las zomo de este film, más bien figura una mujer diaspórica buscándose la vida en medio de la violencia colonial.

 

Las masculinidades también tienen espacio en esta historia de paralelidades, las más hegemónicas van perdiendo terreno frente a la confrontación social-familiar y surgen otras que dan esperanza. Es finalmente un pueblo que parece no permitirse más daño.

Aunque hay momentos tristes y fuera del marco teórico indigenista, Ángeles introduce cuotas de newen al mostrar a ese pueblo vivo, no de museo, pero igualmente vigoroso en sus instituciones (judiciales, sociales, lingüísticas). Una comunidad donde sigue vigente su idioma y se entrelaza en un bilingüismo natural, donde se mantienen las practicas sincréticas. Un pueblo en el cual la justicia consuetudinaria se mantiene vigente y fuerte, y sobre todo atenta a mostrarse efectiva y receptiva a nuevas formas de relacionarse.

A pesar que “Nudo mixteco” abandona esos lugares comunes, no deja de posesionar esta historia en el escenario colonial, ese de explotación, desplazamiento y empobrecimiento que cruza tristemente el devenir de los pueblos del Abya Yala. Cuánta de la violencia finalmente no tiene explicación en esa desigualdad y es inevitable apartarle la vista.

Por Pacheco Pailahual
Mujer güluche de actividad académica Mapuche (UFRO), directora del Observatorio de Medios y Movimientos Sociales (OMMS-UFRO) e integrante del colectivo Chilliweke. Afkazi ñi Camila Lorca Kalfil.

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