Clausura

Tres grandes momentos se entrelazan durante la tarde del sábado para realizar la clausura del Festival y despedir una nueva versión que comenzó meses antes, años antes, hace cinco años en el corazón del territorio ancestral-histórico mapuche, el Wallmapu.

Comenzamos con la presentación de la película internacional invitada para esta ocasión, Rafiki (2018). El trabajo de la directora keniana Wanuri Kahiu nos permitió acceder a imágenes que no son comunes, como el primer amor adolescente de dos mujeres. La construcción del imaginario de las relaciones amorosas es predominantemente heterosexual, blanco, de cierta clase social por eso fue muy pertinente contar con este material que nos permite continuar con nuestras reflexiones en torno a las diversidades sexo-afectivas desde los pueblos originarios, negros, afrodescendientes y diaspóricos, y desde una primera persona colectiva.

Continuamos la tarde con el reconocimiento de las películas que fueron seleccionadas por el jurado como las que mejor contribuyen a visibilizar las temáticas propuestas por Ficwallmapu. Para esta versión del festival las categorías fueron: Derechos de las mujeres, Diversidades sexuales y afectivas, Defensa del territorio, Pueblos Afro, Cine comunitario, Identidad indígena, Mejor ficción, Mejor documental (El jurado agregó Mejor documental extranjero), Mejor cortometraje, Nuevos lenguajes, Pichikeche (Infantil), Wallmapu, Revitalización lingüística y Mención Especial Jurado Internacional.

Para finalizar quinta versión del Festival, recibimos a MC Millaray, quien con su canto de denuncia nos trajo todo el newen del canto joven mapuche. Con sus trece años, la lamngen, nacida en Santiago de Chile, ha señalado “Nací con el rap” y este arte es el que nos ha compartido en esta jornada que recoge el trabajo permanente de Ficwallmapu para difundir el cine y las artes indígenas. Es una buena señal que una ülcha domo üllkantufe / joven mujer cantante, que es parte de las nuevas voces y liderazgos desde los político-artístico, sea quien cierre nuestro ciclo y al mismo tiempo nos motive a comenzar el siguiente. ¡Pewaiñ, kom pu wenüy!

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