Friday June 11th, 2021

Ahora sí se sintió el purrun en el aire

Soy Viviana Ayilef, vivo en Trelew, Patagonia argentina. Demoré treinta y nueve años en poder decir Iñche ta Viviana Ayilef pingen, Trelew warria mew tuwün, zomo lafkenche ta iñche, ka wirife. También en saber que estoy en Puelmapu. Pero el tiempo no existe. Junto con el entendimiento de cómo funcionan los tiempos mapuche pude sacarme de encima la culpa, la tiranía en la agenda que indica todo lo que no da vida. Le dije adiós a la agenda. ¡Pewkayal agenda y lo que apura el camino! El que anda apurado tropieza.

Ahora estoy aquí, en una costa del mundo mirando el oleaje del mar. Me detuve a observar cómo nace la tierra en su sol cada día. Nunca había visto antü apareciendo, qué fuerza. Algunas personas llegan temprano a esas situaciones: porque les tocó algún romance en el que pactaban cosas bellas; o porque les tocó ser mapuche sin más (y sin menos). A nosotros, gente de la warria, nos toca andar con el püllü cansado de llevar el ritmo occidental, de jugar con el awinkamiento, de soportar nuestras propias varitas que nos hemos puesto para poder ser. No fue fácil.

Nada ni nadie de nuestro pueblo la tuvo fácil. Tampoco es que vaya a ser de ahora en más una fiesta. Lo bueno es poder y querer habitar este tiempo de resoluciones con decisión y criterio. Con amor. Con certeza. O con kiñe rakizuam, qué bonito. Qué bonito recibir esas palabras, aunque sea al pisar los cuarenta.

En Puelmapu se llevó adelante un programa de exterminio que además del arreo y de las torturas, de la persecución y el confinamiento, del “reparto de indios” y actos como esos dictados por un estado civilizado y cristiano, dio cacería a nuestras machi. En el siglo XXI, estos días, ha llegado una machi a la warria y me dio por llorar de ternura a escondidas. Qué manera de llorar tantas cosas juntas, una vida de pedir permiso para decir en susurros mapuche ta iñche. La machi sonreía, tranquila.

Tenemos la alegría de recibir nuevamente un espíritu de machi en Betiana Coluan, que pudo levantarse más allá de los Albatros y del racismo estatal, más allá de la violencia larga; más allá de la muerte de su primo Rafael Nahuel yem. Más allá de los amedrentamientos que siguen. La machi vino y nos dijo con su mirada bien firme: estén juntos, fortalezcan su espiritualidad y ante todo estén juntos.

Aquí estamos. Ha llegado la época del piuketun, como dice Bernardo. Este va a ser un wiñoy tripantü distinto para muchos de nosotros en Chubut. A mí, que me tocó nacer un 24 de junio; que me tocó hacer con eso feliz a mi abuelo que levantaba su rogativa encubierto con San Juan. Juan Bautista, el lamngen gracias a quien el abuelo pudo hacer su ceremonia más allá de la censura eclesial y oficial.

El tiempo se está renovando y hace remolinos de los buenos en el corazón y en el aire. La mapu se va fortaleciendo y este tiempo de regresos tiene una fuerza impensada. Koyagtun lawen, me dijo mi primo. Las conversaciones nuestras, que sanan. Lo dijo mientras me conversaba, lo que es decir: me sanaba. Pasan estas cosas.

El tiempo de lluvia es propicio en Puelmapu. Hemos podido crear nuevos pactos para lo que viene. Cae la semilla y un cultrún de machi vibra cada día nuevo en nuestro corazón. Tenemos gratitud y confianza en la vida. Y lo que existía se está restaurando, y lo que deba existir que brote con fuerza y que dure. Como la memoria, esa palabra en el winkazungun que abarca con sutileza lo amado y honrado.

¡Marimari Ngen Ko! ¡Marimari Pukem! ¡Marimari la noche más larga que llega para dejar paso a este ciclo! ¡We tripantü! A renovar el newen y pensar con claridad quiénes somos, nosotros, que no nos mandamos solos. A agradecer cada día el espíritu que nos fue dado y a rogar fertilidad y equilibrio para los tiempos que vengan. Pero juntos. Juntos y fortalecidos, como nos recomendó lamngen machi, que sea.

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About the author
Viviana Ayilef

Nació en Trelew (1981), Chubut, Puelmapu. Es Profesora y Licenciada en Letras por la UNP, donde se desempeña como docente. Sus libros de poesía son: Agua de Otoño/Kelleñü (2009); Cautivos (2013); Meulen. Lo que puede un cuerpo (2017) y Mailen (2020). También publicó Malvinas en fragmentos (2011), una compilación de narrativa histórica y Los Cositos (2017), anecdotario infantil.

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